Convivencia Familiar

22
Jul

Catequesis de Confirmación: Una experiencia en familia

Algunos jóvenes de Santa Bárbara que se preparan para su confirmación compartieron, junto a sus seres queridos, una convivencia familiar como un medio propicio de encuentro y fortalecimiento en la fe.

 

Con el deseo de continuar propiciando espacios formativos que permitan experiencias de fe significativas, se realizó una convivencia familiar el 20 de julio con algunos de los jóvenes que se preparan para su confirmación. Fueron acompañados por sor Ana Milena Jaramillo, catequista en la pastoral presacramental de la parroquia de Santa Bárbara.

La convivencia se desarrolló bajo el tema: “La Misericordia de Dios, un camino de Fe” y se reflexionó en el pasaje bíblico del Padre Misericordioso (Lc. 15, 11-33). Fue una oportunidad para exhortar a las familias a renovar la experiencia profunda del amor de Dios, a regresar siempre a casa y sentir el calor de hogar de un padre y una madre que acoge; y de un hijo que se siente amado y perdonado; las reflexiones se realizaron entorno al cuadro del pintor Rembrandt, llamado: “El retorno del Hijo prodigo” además, el encuentro propició un compartir fraterno, alegre, sencillo y cercano entre las familias.

Fue un espacio diferente, pudieron expresar sus experiencias de fe, fortalecer su formación con el conocimiento del ritual que se realiza en el sacramento de la confirmación y valoraron mucho más la presencia de la Palabra de Dios en la vida, ya que, cada padre de familia pudo entregar a su hijo una biblia como símbolo de fe y compromiso con la preparación que está realizando para su confirmación. También fue un momento para confrontarse con las palabras del Papa Francisco: “¿De qué manera, en familia, conservamos nosotros la fe? ¿La tenemos para nosotros, en nuestra familia, como un bien privado, como una cuenta bancaria, o sabemos compartirla con el testimonio, con la acogida, con la apertura hacia los demás?”, y de esta manera, pudieron trazar nuevos compromisos de fe en su vida cristiana.

Finalmente, fue un encuentro familiar que se dio gracias a la participación y la disposición de todos los jóvenes y sus familias, quienes no se midieron en generosidad para compartir con sencillez y reconocer su misión como Iglesia doméstica, donde se funda la primera experiencia de misericordia de Dios. La convivencia finalizó compartiendo y agradeciendo los aprendizajes adquiridos.

Por: Sor Ana Milena Jaramillo

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