Somo iglesia viva y unida

09
Oct

En Manaure, con nuestros jóvenes, somos Iglesia viva y unida.

La comunidad de Manaure vivió durante el mes de septiembre dos experiencias significativas de encuentro, fraternidad y comunión eclesial, que nos permitieron reconocer la riqueza de los diferentes carismas presentes en nuestra Iglesia local y renovar la alegría de caminar juntos.

El 5 de septiembre, junto con las diferentes comunidades religiosas presentes en la Diócesis de Valledupar, participamos en la celebración de los 50 años de vida sacerdotal de Monseñor Óscar José Vélez Isaza, obispo de esta diócesis. La jornada comenzó alrededor del altar, con la celebración de la Eucaristía, para continuar con un almuerzo fraterno y un sencillo acto de acción de gracias por su servicio, entrega y cercanía con la vida religiosa de la región.

Fue una oportunidad para celebrar la vida y la vocación, pero también para reconocer que la Iglesia se enriquece cuando sus diferentes comunidades y carismas se encuentran, comparten y caminan en una misma misión. En este ambiente de fraternidad, renovamos juntos la gracia de nuestra fidelidad vocacional y la alegría de sabernos llamados y enviados a servir en la Iglesia.

La experiencia de comunión continuó el 12 de septiembre, cuando, como MJS Manaure, participamos en la convivencia parroquial junto a los diferentes grupos que hacen presencia en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen. Fue una jornada marcada por la familiaridad, el encuentro y el compartir comunitario.

Nuestra presencia salesiana se hizo sentir a través de la alegría, el servicio y ese espíritu de familia que caracteriza nuestro carisma. Al mismo tiempo, el encuentro permitió fortalecer en los jóvenes su identidad como jóvenes salesianos, ayudándoles a descubrir que seguir a Don Bosco implica también reconocerse parte de una Iglesia viva, cercana y comprometida con su comunidad.

Dos encuentros, una misma experiencia: caminar juntos como Iglesia, valorar la riqueza de nuestros carismas y descubrir que la comunión se construye cuando ponemos nuestros dones al servicio de una misión compartida.

Desde Manaure, junto a nuestras hermanas, jóvenes y comunidades, seguimos haciendo vida el sueño de Don Bosco: formar jóvenes alegres, comprometidos y con profundo sentido de pertenencia a la Iglesia.

  • Sor Eliana Hernández

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