“Viaje al corazón”.
Con el lema “Viaje al corazón”, los estudiantes del Colegio María Auxiliadora de La Ceja participaron en las convivencias escolares, una experiencia diseñada para propiciar el encuentro con Dios, consigo mismos, con los demás y con toda la creación. Más que una jornada de integración, fue una invitación a detenerse, mirar hacia el interior y reconocer aquello que da sentido a la propia vida.
A través de actividades experienciales y simbólicas, los participantes emprendieron un recorrido personal que les permitió explorar sus emociones, reconocer sus fortalezas y confrontar aquellas situaciones que necesitan sanar para crecer de manera integral. El trabajo con el barro, la pintura y el moldeado se convirtió en una herramienta significativa para expresar sentimientos, dar forma a pensamientos profundos y descubrir que, así como las manos transforman la materia, también cada persona tiene la capacidad de reconstruir y orientar su propia historia.
Estos ejercicios favorecieron espacios de introspección, creatividad y expresión personal, permitiendo que cada estudiante conectara con lo más profundo de su ser. El barro simbolizó la capacidad de dejarse moldear por la vida y por Dios; la pintura abrió caminos para expresar emociones y sueños; y el acto de modelar invitó a reconocer que cada persona está en permanente proceso de crecimiento y transformación.
La experiencia también estuvo acompañada por momentos de oración, reflexión, dinámicas grupales y espacios de recreación que fortalecieron la convivencia, el trabajo en equipo y los vínculos entre compañeros. En un ambiente de confianza y cercanía, los estudiantes compartieron alegrías, inquietudes y aprendizajes, construyendo relaciones más auténticas y fortaleciendo el sentido de comunidad.
Uno de los aspectos más valiosos de estas convivencias fue la posibilidad de reconocer la presencia de Dios en la propia historia y en la vida cotidiana. A través del silencio, la contemplación y el encuentro personal, cada participante fue invitado a escuchar la voz de Dios en su corazón y a descubrir que nunca camina solo.
Al finalizar las convivencias, los estudiantes conservan nuevas herramientas para afrontar los desafíos de la vida, una mayor conciencia de sí mismos y la certeza que el camino hacia la felicidad comienza cuando se tiene el valor de viajar al propio corazón. Una experiencia que dejó huellas profundas y que reafirma el compromiso del Colegio con la formación integral de cada uno de sus estudiantes.


