“Escuchar y ayunar la Cuaresma como tiempo de conversión”.
El 23 de marzo, en el umbral de la Semana Santa, las Salesianas Cooperadoras de Condoto se reunieron en un ambiente de silencio, fraternidad y recogimiento para participar en el retiro espiritual como preparación al Misterio Pascual.
La jornada estuvo iluminada por el mensaje del Papa León: “Escuchar y ayunar la Cuaresma como tiempo de conversión”, una invitación que motivó a las participantes a profundizar en el verdadero sentido del ayuno. Más allá de una práctica externa, fue comprendido como un camino de purificación interior que permite transformar la mirada y asumir actitudes concretas: ayunar de la indiferencia para sensibilizarse ante el dolor ajeno y del juicio para abrir espacio a la misericordia en la vida cotidiana, tanto en la comunidad como en el hogar. Asimismo, se destacó que el ayuno implica vaciarse de sí mismo para dejarse llenar por el Espíritu Santo.
En esta misma línea, se resaltó el llamado a recuperar el sentido del “oído espiritual” en medio de un contexto marcado por lo superficial y pasajero. Escuchar la Palabra se presentó no solo como un acto de lectura, sino como una experiencia viva, capaz de resonar en la realidad diaria y fortalecer la misión como anunciadoras de la Buena Nueva.
Para las Salesianas Cooperadoras, aspirantes y simpatizantes, este retiro no representó una pausa en sus actividades, sino una respuesta consciente al llamado de la Iglesia. Inspiradas en el carisma de Don Bosco y de María Mazzarello, renovaron su compromiso de ser portadoras de alegría y esperanza, especialmente entre los jóvenes y los más necesitados.
Al finalizar la jornada, el sentimiento compartido fue de motivación y esperanza. Las participantes reafirmaron su compromiso como Salesianas Cooperadoras, mientras que las aspirantes y simpatizantes manifestaron entusiasmo por continuar su proceso de formación e integración a esta familia.
El retiro permitió prepararse para vivir la Semana Santa no como un acto externo, sino como una experiencia profunda de transformación interior. Las asistentes coincidieron en que esta vivencia fue el impulso necesario para asumir este tiempo litúrgico como protagonistas del misterio de la Pasión y la Resurrección, reconociendo la Cuaresma no como un tiempo de sacrificio estéril, sino como un camino que conduce a una auténtica renovación espiritual.
La jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía, en la que el párroco invitó a las participantes a disponerse con apertura y disponibilidad para vivir intensamente este tiempo de gracia.
-Sor Jessenia Ibargüen


