“HE ELEGIDO A DIOS Y PARA SIEMPRE”

17
Jul

Renovar mi sí para siempre.

Esta experiencia de segundo noviciado, preparación inmediata a mis votos perpetuos, la veo como una ocasión privilegiada para contemplar como el Señor me ha guiado por el buen camino durante todos estos años de formación desde la inicial hasta esta etapa de juniorado, para renovar cada día mi opción y decisión con mayor claridad y firmeza y así profundizar durante este tiempo todo lo que el Señor ha hecho en mi vida.

Ha sido un tiempo de intensificar el encuentro con el Señor para releer la historia personal, la vida, la misión y la entrega cotidiana. El segundo noviciado como preparación inmediata a los Votos Perpetuos, me ha ayudado a la reflexión personal que reafirmar la llamada y el sentirme amada por el Señor. He constatado que la vida se ora y se relee para agradecer lo que Dios hace en nuestra vida e historia. He aprendido a silenciar el corazón y tomar conciencia del camino recorrido y del paso que quiero dar, de entregar la vida por completo al Señor en una entrega generosa y sin reservas a los niños, niñas, jóvenes y a mis hermanas.

Este tiempo formativo ha sido un espacio de dejarme habitar por Dios para acoger su voluntad y sentir que el compromiso y la respuesta al Señor es más fuerte y exigente. El renovar mi sí para siempre donde Dios sigue tomando la iniciativa y me consagra en su amor, me hace capaz de reconocerlo como padre- madre y me permite amarlo como hija, en este camino recorrido tengo la certeza de la llamada de que el Señor sigue fijando su mirada en mí, el me acompaña y me envía a entregar mi vida. En este camino no he estado sola, Él ha puesto mediaciones. Por eso digo gracias a las formadoras y directoras que han acompañado este proceso, un poco largo, pero lleno de ricas experiencias y bendiciones del Señor.

Hoy me uno al sí de María en el Magnificat, pidiendo sea Ella quien encierre en su Fiat mi si pobre y sencillo dicho una vez más y para siempre. Con ella también el deseo de ser fiel en las pequeñas cosas, que mi entrega siga siendo un hacer cotidianamente la voluntad de Dios que tanto me ama para seguir escribiendo su amor en mi corazón y esta vez escribir y decir mi si con tinta de eternidad. Todo lo que soy en el instituto lo ha hecho Ella. Como la Madre Mazzarello también exclamó hoy: “He elegido a Dios y para siempre”

Por Sor Jessenia Ibargüen Aguilar

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