Encuentro de directoras

29
Ago

Ser generadoras de vida, desde el ser presencia.

Los días 23 y 27 de agosto se reunieron las directoras de comunidad. El miércoles 23 las de la Costa y el domingo 27 las de Antioquia. Convocadas por sor Sara Cecilia y sor Olga Lucía para seguir reflexionando y profundizando sobre la responsabilidad en la misión de animadoras de comunidad.

En un primer momento, después de escuchar el saludo y palabra de sor Sara Cecilia, compartimos con sencillez y desde la liturgia del día, los momentos de presencia del Señor en la vida personal y en vida comunitaria. ¿Quién dice la gente que soy yo? Fue un momento rico de compartir, donde se tomó conciencia de quién es Jesús para cada una y en qué momentos de la historia se ha experimentado con mayor intensidad su amor y misericordia. Se cuestionó sobre, ¿Cuál es el Jesús que anunciamos? ¿Cuál es el horizonte de sentido? Al que después de hablar desde la vida y la experiencia, todas coincidieron con la expresión:  Ser generadoras de vida, desde el ser presencia.

Se culminó la reflexión con una bella y sentida oración en la que se invitaba a tener la convicción del soldado al pie de la cruz cuando exclamó: “verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios”. Esta expresión abrió a los discípulos al sentido de la Resurrección. Si Cristo no hubiera Resucitado vana sería nuestra fe. La vida de la directora en el Espíritu constituye un camino, una peregrinación hacia Dios en la que cada día hace suya la convicción del soldado al pie de la cruz.

Seguidamente como de costumbre, sor María del Socorro nos hizo la reflexión desde la Palabra y lo teológico: En Cristo Resucitado llamadas de nuevo a la vida. No se puede olvidar que la persona de Jesucristo, muerto y resucitado constituye el culmen del anuncio de la fe. Hizo reflexionar además sobre lo qué es la Resurrección y lo que no es. Enunció algunas implicaciones de la resurrección de Jesucristo, afirmando que Jesús no es solamente el resucitado, sino también y al mismo tiempo el resucitante. Se culminó este momento con varios interrogantes donde la respuesta y experiencia de las hermanas enriqueció la misión de cada una.

Otro momento especial fue el compartir en pequeños grupos un caso de la vida real y a través de una sencilla pauta dar respuesta a unas preguntas, entre otras. ¿Cuáles son las condiciones que hacen posible una linda experiencia comunitaria? Como directora que anima la vida comunitaria ¿Qué debería favorecer para que esta sea una experiencia fructífera y gratificante para cada hermana? Cada grupo tomó como referencia un tema de los que hemos profundizado a lo largo del año y dio respuesta a lo sugerido. Este momento iluminó cómo acompañar ciertas experiencias vividas en comunidad.

Para terminar, se agradeció a sor Sara, sor Olga Lucía y sor María del Socorro por estos momentos formativos. 

Sor Marleny Patiño O.

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