Un llamado a renacer en el espíritu.
El 26 de abril, sor Ligia Bernal, sor Gloria Carmona y sor Fanny De la Hoz participaron en el retiro intercongregacional organizado por la CRC Seccional Medellín, realizado en la casa de retiros de las Hermanas Siervas de la Madre de Dios. La jornada congregó a religiosas de distintas comunidades en un espacio de encuentro espiritual, reflexión y comunión.
El tema central del retiro: “La encarnación de Cristo en nosotros”, se desarrolló a partir del pasaje bíblico de Juan 3, 1 – 21, que narra el encuentro de Nicodemo con Jesús. La jornada inició con el saludo del padre Julio Corredor, religioso claretiano y presidente de la CRC, quien invitó a las participantes a vivir este tiempo en profunda unión con Dios, destacando la importancia de fortalecer integralmente la vida consagrada. En su intervención, subrayó: “Nada sin el cuerpo, nada sin el corazón, nada sin la mente, nada sin el Espíritu”.
Durante el retiro se profundizó en diversas claves de reflexión. Se destacó que la Palabra de Dios se hace vida como proyecto existencial, incluso en medio de la fragilidad humana. Asimismo, se recordó que, al ser imagen de Dios, cada persona está llamada a “co-crear” con Él, siguiendo el ejemplo de Nicodemo, quien buscó al Maestro en la noche. De este modo, la vida se comprende como un proceso dinámico que implica buscar, encontrar, conocer, servir y amar en una constante renovación.
También se abordaron algunas falsas imágenes de Dios que pueden distorsionar la experiencia de fe, como atribuirle únicamente la responsabilidad de lo negativo, concebirlo como un ser que actúa según intereses personales o vivir una fe inmadura y dependiente. Frente a ello, se hizo un llamado a “nacer de nuevo”, permitiendo que la presencia de Jesús fortalezca la acción del Espíritu, capaz de renovar todas las dimensiones de la vida.
El retiro invitó a las participantes a cuestionarse cómo permitir que el Espíritu fluya tanto en lo nuevo como en lo cotidiano, reconociendo la necesidad de abrir el corazón a una transformación continua. Tras los momentos de reflexión personal y adoración al Santísimo, la jornada culminó con la celebración solemne de la Eucaristía del Buen Pastor.
Las participantes expresaron su gratitud por estos espacios intercongregacionales, que fortalecen la vivencia del ser consagradas y promueven la comunión entre carismas en la Iglesia.
- Sor Fanny De La Hoz