Cuando Dios vuelve a preguntar

27
Ago

Busca lo que encienda tu alma.

Hay momentos en los que el silencio habla más que las palabras. Momentos en los que detenerse no significa hacer una pausa, sino volver a lo esencial. Con ese espíritu, las Hijas de María Auxiliadora de la Inspectoría vivieron sus Ejercicios Espirituales 2026, un tiempo privilegiado de encuentro con Dios que, bajo el lema “Bienaventurados vosotros…”, las invitó a renovar la alegría de la vocación y a discernir, desde el Evangelio y el carisma salesiano, los caminos de la misión.

Acompañadas por el sacerdote salesiano Diego Patiño, las jornadas se desarrollaron como un verdadero itinerario espiritual que iluminó la vida consagrada desde la Palabra de Dios y la experiencia de Don Bosco y Madre Mazzarello. Cada meditación condujo a las hermanas a releer su historia personal y comunitaria a la luz del amor misericordioso del Padre, redescubriendo que toda vocación nace, se sostiene y florece en la certeza de saberse profundamente amadas por Dios.

Uno de los llamados más significativos fue volver la mirada al Padre misericordioso, contemplando su capacidad de acoger, perdonar y recrear la vida. Desde esta experiencia, las participantes fueron invitadas a preguntarse con sinceridad: ¿Por qué estoy aquí? Una pregunta sencilla, pero profundamente transformadora, que llevó a renovar el sentido de la propia consagración y a reconocer que la vocación no es una conquista personal, sino una respuesta cotidiana al amor de Dios

Las reflexiones también profundizaron en el ofrecimiento de la propia vida, la riqueza de la vida fraterna como lugar donde se hace visible el Evangelio y la oración salesiana como fuente de alegría, discernimiento y fidelidad apostólica. Cada jornada recordó que la misión no puede sostenerse únicamente en el hacer, sino que necesita brotar de una relación viva con Cristo y de comunidades capaces de cuidar, escuchar y caminar juntas.

El itinerario espiritual alcanzó su punto culminante con una pregunta que resonó en el corazón de cada hermana y que continúa interpelando: ¿Qué Hija de María Auxiliadora necesitan hoy los jóvenes? Más que buscar respuestas inmediatas, la invitación fue abrirse a la acción del Espíritu para discernir cómo seguir siendo una presencia cercana, profética y significativa en medio de las nuevas generaciones, fieles al sueño educativo y evangelizador de Don Bosco y Madre Mazzarello.

Al concluir los Ejercicios Espirituales, las hermanas regresaron a sus comunidades con una certeza renovada: las bienaventuranzas no son únicamente una promesa del Evangelio, sino un camino concreto para vivir la consagración con alegría, esperanza y autenticidad. En un mundo marcado por constantes desafíos, este tiempo de oración reafirmó que la misión salesiana seguirá teniendo futuro mientras existan Hijas de María Auxiliadora dispuestas a volver cada día al corazón del Padre para salir, una vez más, al encuentro de los niños y jóvenes.

  • Sor Leidy Blandón
|CMM

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