Vida, historia y vocación.
Hay días en los que una casa comienza a latir de un modo distinto. Las puertas se abren para recibir nuevos rostros, los pasillos se llenan de pasos tímidos y esperanzados, y cada encuentro anuncia que Dios continúa sembrando vida en el corazón de los jóvenes. Así se vivió el miércoles 22 de julio en la comunidad del Aspirantado, cuando Mariana Zuluaga, Renata Vergara y María Paula Peláez, cruzaron su puerta para iniciar una nueva etapa en su camino vocacional.
Acompañadas por sus familias, fueron recibidas por la comunidad en un ambiente donde cada abrazo, cada mirada y cada sonrisa hablaban de la grandeza del amor que sabe acompañar y también dejar partir. Entre conversaciones, gestos de cercanía y el compartir fraterno de los alimentos, comenzó a escribirse una nueva página en la historia vocacional de estas jóvenes.
Más adelante, la comunidad se reunió en un profundo momento de oración, presidido por Sor Yezenith Pertuz, directora del aspirantado. En un clima de confianza y fe, dirigió unas palabras a las familias, recordándoles que el espacio que las jóvenes dejan en sus hogares no permanecerá vacío, pues será María Auxiliadora quien, con ternura de Madre, ocupará ese lugar, sosteniendo a cada familia y acompañándolas en este nuevo camino. Fue una invitación a confiar en Dios, que nunca deja de cuidar a quienes responden con generosidad a su llamada.
También estuvo presente Sor Sara Sierra, quien, con palabras llenas de cercanía y esperanza, animó a las jóvenes y a sus familias a abrir el corazón al Señor, permitiéndole conquistar su vida sin temor. Las invitó a descubrir que la verdadera felicidad nace cuando se busca con sinceridad la voluntad de Dios y se camina confiando en que Él siempre conduce por senderos de plenitud.
Ya en la tarde, la nueva comunidad del Aspirantado se reunió para rezar el santo rosario, poniendo en las manos de María Auxiliadora la vida, la historia y la vocación de cada una de las aspirantes. Cada misterio fue una súplica confiada para que la Virgen las acompañe en este tiempo de búsqueda, las sostenga en las dificultades y las conduzca siempre hacia su Hijo.
La jornada concluyó con la representación de la obra “El jardín de Dios”, una sencilla pero profunda puesta en escena que permitió contemplar, a través de la imagen de un jardín, el misterio de toda vocación. En ella, el Gran Jardinero cuida con paciencia cada flor, la riega, la poda cuando es necesario y nunca deja de esperar el momento en que pueda florecer plenamente. Las jóvenes fueron invitadas a reconocerse como semillas llamadas a caer en tierra buena, a dejarse cultivar por Dios mediante la oración, el discernimiento, la vida fraterna y el servicio, para llegar a ser flores que embellezcan el jardín del Señor y entreguen su vida por el bien de las almas.
Con alegría, la comunidad del aspirantado y en ella toda la comunidad inspectorial, da la bienvenida a Mariana, Renata y María Paula, agradeciendo al Señor el don de su respuesta generosa. Que María Auxiliadora siga caminando con ellas y que, día tras día, el Gran Jardinero haga crecer en sus corazones la semilla de la vocación hasta verla florecer en plenitud.
- Aspirantado CMM