Para siempre

28
Ago

“Haced lo que Él os diga” (Jn 2).

Con la participación de Junioras de las Inspectorías de Colombia, Perú y Bolivia, se realizó en Bogotá el Segundo Noviciado de la CINAB, una experiencia de formación, discernimiento y renovación vocacional que tuvo lugar del 23 de junio al 23 de julio de 2026, en la Inspectoría Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

Bajo el lema “Haced lo que Él os diga” (Jn 2), inspirado en el relato de las bodas de Caná, las participantes profundizaron en diferentes dimensiones de la vida consagrada como Hijas de María Auxiliadora, con especial atención a la formación personal y fraterna, los consejos evangélicos y la misión. Estos espacios buscaron fortalecer las herramientas necesarias para afrontar con mayor conciencia y libertad el discernimiento de la profesión definitiva.

El proceso fue acompañado por sor Magda Cruz, con la participación de profesionales de distintas áreas y de Hijas de María Auxiliadora con experiencia en diferentes dimensiones de la formación. A través de estos aportes, las Junioras pudieron abordar temas fundamentales para consolidar su identidad vocacional y profundizar en los desafíos que implica una respuesta definitiva al seguimiento de Jesús.

Uno de los momentos destacados fue el encuentro con la Madre Yvonne, quien animó a las participantes a vivir una vocación auténtica, fiel, feliz y fecunda. Su mensaje puso de relieve la importancia de asumir el seguimiento de Jesús con alegría, coherencia y un compromiso renovado con el carisma salesiano.

Como parte del itinerario, las Junioras participaron en los Ejercicios Espirituales, dirigidos por el padre Rafael Lasso, de la Inspectoría San Pedro Claver de Bogotá. Este tiempo permitió revisar el camino recorrido, profundizar en las motivaciones personales y renovar el encuentro con Dios, reconociendo que la respuesta vocacional exige una preparación interior cada vez más consciente.

El Segundo Noviciado concluyó como un espacio de comunión entre las Inspectorías de la CINAB y de fortalecimiento de los procesos de formación. Para las participantes, esta experiencia representó una oportunidad para reafirmar que el sí definitivo al Señor requiere madurez, libertad y una disposición renovada para entregar la vida al servicio de Dios, de los jóvenes y de la misión salesiana.

  • Sor María de los Ángeles Quiroz

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