Nuevos Caminos

27
Ago

“Aquí estoy, Señor”.

Hay respuestas que transforman una vida para siempre. Con esa certeza, el 2 de agosto, nueve jóvenes de distintas Inspectorías de América dieron un paso decisivo en su camino vocacional al iniciar el Noviciado, una etapa que las invita a profundizar en el seguimiento de Jesucristo y a discernir con mayor hondura el llamado recibido.

La celebración, realizada a las 3:00 de la tarde, estuvo marcada por un profundo clima de oración, gratitud y espíritu de familia. En ella, las postulantes pronunciaron con fe su «Aquí estoy, Señor», expresión que hizo visible el deseo de responder con libertad y generosidad a la invitación de Dios, comenzando así un tiempo privilegiado de formación humana, espiritual y carismática.

Durante la Eucaristía, sor Sara Cecilia Sierra, Inspectora de la Provincia Santa María Mazzarello, recordó que el noviciado es el tiempo en el que la vocación echa raíces más profundas. Es una etapa para aprender a mirar la vida con los ojos de Cristo, dejarse formar por el Espíritu y asimilar el legado espiritual de Don Bosco y Madre Mazzarello, de manera que cada joven pueda configurar su vida con el carisma salesiano.

Como signo de esta nueva pertenencia, las novicias recibieron la medalla de María Auxiliadora y el escudo del Instituto, confiando a la Virgen el camino que hoy comienzan. Más que un gesto simbólico, este momento expresó el deseo de caminar de su mano, aprendiendo de ella la disponibilidad, la confianza y la fidelidad al proyecto de Dios.

Las jóvenes que iniciaron esta etapa son Lady Daniela Aguilar Palacios (CBN), Liza Natalie Bueno Gutiérrez (Venezuela), Erika Daniela Grandas García (CMA), Luciana Lara Hurtado (CMM), Laura Manuela Pérez Sánchez (CMA), Emily Pesantez González (ECU), Nadia Sofía Ramos Ramírez (CAM), Karol Lizeth Vásquez Corzo (CBC) y Angelinne Villamizar Remolina (CMA). Su procedencia, desde diferentes Inspectorías de América, manifiesta la riqueza intercultural del Instituto y la fuerza de un carisma que continúa convocando a jóvenes dispuestas a entregar su vida al servicio de Dios y de los jóvenes.

Para la Inspectoría Santa María Mazzarello, esta celebración tuvo un significado especial con el ingreso al noviciado de Luciana Lara Hurtado, cuya respuesta vocacional llena de esperanza a la comunidad inspectorial. Su paso representa también el fruto de un camino de acompañamiento y discernimiento que hoy se abre a una nueva etapa, sostenida por la oración, la confianza y el cariño de quienes continúan caminando a su lado.

Con este nuevo comienzo, el Instituto renueva la certeza de que Dios sigue llamando. Y mientras haya jóvenes capaces de responder con un «Aquí estoy» pronunciado desde la libertad y el amor, el sueño de Don Bosco y Madre Mazzarello continuará encontrando nuevos rostros para anunciar el Evangelio y servir a las nuevas generaciones.

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