La edad no es límite para vivir con alegría, compromiso y dinamismo.
El inicio de este 2026 ha sido para la comunidad un tiempo especialmente fecundo, marcado por la acogida, la celebración, el cuidado y la renovación del compromiso pastoral, en una dinámica que refleja vitalidad, fraternidad y profundo sentido carismático.
En este contexto, la comunidad recibió con alegría y gratitud a las hermanas que se integran este año: sor Judith Rivera, sor Paula Quintero, sor Valentina Espinosa y sor Yolanda Gutiérrez. Su llegada se realizó de manera gradual, favoreciendo un proceso de inserción paulatino que evidencia el compromiso comunitario con un cuidado integral y de calidad, respetuoso de los ritmos y necesidades de cada hermana.
Este clima de acogida y comunión tuvo uno de sus momentos más significativos en la celebración de la solemnidad de San Juan Bosco, vivida como una auténtica fiesta del corazón. La jornada comenzó con una sentida eucaristía, celebrada con profundo amor y participación, y continuó con un almuerzo festivo preparado con dedicación por la ecónoma y su equipo de trabajo.
Durante la tarde, la alegría se expresó a través de un recreo marcadamente salesiano, que incluyó el tradicional juego del “ahorcadito” con lugares propios de la vida del Padre Fundador, mímicas para adivinar rasgos de su personalidad y diversos juegos que pusieron a prueba el equilibrio y las destrezas físicas de las hermanas. La sorpresa final llegó con una bailarina muy especial —sor Gladys Díaz disfrazada— quien, al ritmo contagioso del Himno del Movimiento Juvenil Salesiano, animó a varias hermanas a unirse al baile, mientras las demás disfrutaban con entusiasmo del momento. Fue una jornada colmada de fervor, fraternidad y alegría, que permitió revivir la grandeza y la belleza del carisma salesiano.
En esa misma línea de fortalecimiento comunitario y pastoral, el pasado 28 de enero, durante el espacio habitual de la lectura —realizado en horas de la tarde para facilitar la participación de todas las hermana, sor Juliana González presentó la Propuesta Pastoral. La comunidad escuchó con atención y alegría este trabajo que busca propiciar el encuentro de niños y jóvenes con Jesús, valorando el esfuerzo realizado y agradeciendo a sor Juliana por disponer el tiempo necesario para compartir este proyecto de pastoral interinspectorial. Como signo de apoyo, se le aseguró la oración constante para que todo sea siempre en beneficio de los destinatarios.
El 10 de febrero en un significativo gesto de comunión eclesial, la comunidad recibió la visita del grupo de voluntarias que inicia su experiencia en la Inspectoría. La iniciativa, realizada en la víspera de la Jornada de Oración por los Enfermos, fue especialmente valiosa, ya que su presencia animó a la comunidad a perseverar en la oración por las vocaciones y, al mismo tiempo, permitió a las voluntarias descubrir el tesoro precioso que representan las hermanas mayores y enfermas.
A este conjunto de experiencias se suma el retorno de Ingrid Cifuentes, fisioterapeuta de la comunidad, quien retomó su labor tras unas merecidas vacaciones. Regresó con renovada energía y nuevas ideas que aplica especialmente en el trabajo grupal. La dotación de la sala, con sillas adaptadas para los movimientos, y los diversos materiales disponibles gracias a la generosidad de los bienhechores, hacen posible una actividad física adecuada que contribuye a que las hermanas se mantengan activas y se sientan cada día mejor.
Así, entre la acogida fraterna, la celebración carismática, la acción pastoral y el cuidado integral, la comunidad continúa dando testimonio de que la edad no es límite para vivir con alegría, compromiso y dinamismo su vocación.
– Sor Margarita Morales


