Respuesta al amor de Dios.
Durante la Semana Vocacional de la Diócesis de Girardota, realizada del 4 al 11 de julio, más de 80 sacerdotes, religiosas, religiosos y consagrados de distintos carismas presentes en Colombia se unieron para anunciar a niños, adolescentes y jóvenes que Dios continúa llamando y soñando con cada persona. Bajo el lema “Soy titular, elegido por Dios”, la iniciativa convirtió parroquias, instituciones educativas y comunidades en escenarios de encuentro, discernimiento y esperanza vocacional.
A lo largo de la semana, los participantes fueron enviados a diferentes municipios y obras de la diócesis para compartir la riqueza de sus carismas y acompañar a las nuevas generaciones en la construcción de su proyecto de vida. A través de visitas a instituciones educativas, encuentros con estudiantes, dinámicas, testimonios y espacios de diálogo, la misión buscó transmitir una convicción fundamental: la vocación es una respuesta al amor de Dios, que llama a cada persona por su nombre.
La presencia de la Familia Salesiana se hizo visible en este camino misionero. Como Hija de María Auxiliadora Y una de las participantes, acompañé a un grupo base de la Pastoral Juvenil y Universitaria en el municipio de Girardota, viviendo de cerca una experiencia de Iglesia sinodal donde la diversidad de carismas se convirtió en una riqueza al servicio de una misma misión evangelizadora.
Las jornadas también incluyeron momentos de adoración eucarística, paneles vocacionales, actividades recreativas, encuentros fraternos y espacios de oración que fortalecieron la comunión entre los participantes y los jóvenes. Estas experiencias permitieron redescubrir que la Iglesia es una familia donde cada vocación aporta a la construcción del Reino y donde el anuncio de Jesucristo encuentra nuevas formas de llegar al corazón de las personas.
Desde la espiritualidad salesiana, la misión reafirmó la vigencia del sueño de Don Bosco y Madre Mazzarello: acompañar a los jóvenes con cercanía, alegría y confianza, convencidos de que cada uno es portador de una vocación y de un proyecto de vida querido por Dios. El encuentro, la escucha y el acompañamiento se convirtieron en expresiones concretas del Sistema Preventivo, haciendo visible un estilo educativo que evangeliza desde la presencia.
Al concluir la Semana Vocacional, los participantes regresaron a sus comunidades con el compromiso renovado de seguir sembrando esperanza y acompañando a los jóvenes en el discernimiento de su vocación. La experiencia dejó una certeza compartida: cuando un joven descubre que es amado por Dios y llamado a una misión, comienza un camino capaz de transformar su vida, su comunidad y la sociedad.
- Sor Juliana González


