Una historia tejida con sueños y amistades.
Las exalumnas MAUX vivieron una jornada cargada de emociones, recuerdos y gratitud con la realización de la Chocolatada del Reencuentro, un espacio pensado para volver a abrir las puertas de la casa a quienes, generación tras generación, han hecho parte de su historia.
Entre sonrisas, abrazos, anécdotas y fotografías que evocaban momentos inolvidables, exalumnas de distintas promociones regresaron al lugar que las vio crecer, aprender y soñar. El encuentro se convirtió en una oportunidad para fortalecer los vínculos que permanecen vivos más allá de los años y para recordar que la identidad salesiana sigue acompañando la vida de quienes han pasado por estas aulas.
La jornada estuvo marcada por un ambiente de alegría, cercanía y espíritu de familia. Cada conversación permitió revivir experiencias compartidas, recordar a compañeras y docentes, y reconocer el valor de una formación que continúa dejando huella en la vida personal, profesional y espiritual de muchas generaciones.
Más que un encuentro de exalumnas, la Chocolatada del Reencuentro fue una celebración de la memoria colectiva del colegio. Cada promoción presente representó una parte importante de la historia construida a lo largo de los años, una historia tejida con sueños, aprendizajes, amistades y experiencias que siguen dando fruto en distintos lugares y contextos.
La comunidad de hermanas expresó su agradecimiento a todas las participantes por acoger esta iniciativa y responder con entusiasmo a la invitación de regresar a casa. Su presencia reafirmó que los lazos construidos en el ambiente salesiano permanecen en el tiempo y continúan fortaleciendo el sentido de pertenencia a una familia que sigue creciendo.
Este encuentro permitió renovar el compromiso de mantener vivos los espacios de cercanía entre las distintas generaciones de exalumnas, promoviendo una red de apoyo, amistad y fraternidad inspirada en los valores de Don Bosco y Madre Mazzarello.
Esta iniciativa dejó una certeza en el corazón de quienes participaron: las puertas de esta casa siempre estarán abiertas para quienes han formado parte de ella. Porque más que una institución educativa, es un hogar donde la amistad se cultiva, los recuerdos permanecen y el espíritu salesiano continúa uniendo vidas a través del tiempo. Porque siempre habrá un lugar donde el corazón se siente en casa.