Cuando educar se vuelve encuentro

19
Mar

Una experiencia pedagógica y fraterna desde la interculturalidad.

Como comunidad educativa Escuela Normal Superior María Auxiliadora de Copacabana hemos vivimos una experiencia significativa al recibir, desde el 13 hasta el 30 de enero, a las profesoras de la Universidad Pedagógica del Noroeste de Suiza, quienes llegaron a nuestra institución y a nuestra casa religiosa no solo como visitantes académicas, sino como compañeras de camino en la misión educativa. Nos acompañaron la Dra. Katja Schnitzer, profesora de Didáctica del Alemán de la Escuela Superior de Pedagogía del Noroeste de Suiza, y Trix Bürki, Profesora en Enseñanza de la Lengua Alemana en la misma universidad. Su presencia hizo posible un espacio de encuentro donde la formación docente, la vida fraterna y la interculturalidad se entrelazaron de manera viva y concreta.

El trabajo desarrollado por las profesoras, en conjunto con la maestra Gloria Herrera y específicamente con las estudiantes de la formación complementaria, tuvo como eje central la interculturalidad, entendida no como la simple coexistencia de culturas, sino como un proceso dinámico de encuentro. Desde esta perspectiva, el seminario intensivo que ellas lideraron permitió aumentar la conciencia de que los procesos de comprensión intercultural se fundamentan en la construcción conjunta de significados, en un ejercicio constante de escucha, de interpretación y de apertura al otro. Reconocer las propias emociones frente a la diferencia, comprender los marcos culturales que configuran nuestras prácticas educativas y asumir actitudes concretas de respeto y diálogo fueron aspectos claves trabajados a lo largo del seminario.

El intercambio entre el contexto de Suiza y el nuestro permitió valorar mucho más la riqueza cultural de Colombia, no desde una mirada comparativa, sino desde el reconocimiento mutuo. Este diálogo intercultural favoreció una comprensión más profunda de cómo la cultura atraviesa los procesos de formación docente y cómo, desde la educación, es posible generar espacios donde la diferencia no se perciba como obstáculo, sino como oportunidad de aprendizaje.

Uno de los aportes más significativos del seminario fue la posibilidad de conocer y poner en práctica actividades orientadas a fomentar y desarrollar la conciencia intercultural. En este sentido, las profesoras presentaron diversas propuestas pedagógicas desarrolladas con sus estudiantes, entre las que se destacó el proyecto SAMS, basado en afiches interactivos de gran formato. La propuesta permitió reflexionar de manera experiencial sobre los aspectos visibles e invisibles de las culturas, favoreciendo procesos de análisis y construcción colectiva.

La vivencia intercultural trascendió el ámbito académico y se hizo vida en la cotidianidad compartida. La estadía de las profesoras en nuestra comunidad religiosa permitió que el encuentro intercultural se expresara también a través de gestos sencillos como el compartir la mesa, los tiempos comunitarios, la oración y los espacios de recreo y de diálogo. Estos momentos fortalecieron los lazos de fraternidad y confirmaron que la interculturalidad también se aprende y se enseña desde la cercanía y la apertura al otro. Esta experiencia dejó una huella profunda, tal como lo expresó la profesora Trix Bürki al regresar a Suiza, cuando compartió un mensaje lleno de gratitud y afecto:

“Espero que estén muy bien. He vuelto al frío de Suiza, donde mi familia me ha recibido con Fondue, un plato tradicional suizo. Por mucho que me alegre de estar de nuevo con mis seres queridos, quiero aprovechar la oportunidad para darles las gracias una vez más. He pasado unos días maravillosos en la casa de ustedes, sintiendo la magia de vuestra comunidad, que me ha impresionado profundamente: vuestra alegría, vuestro amor y compasión por los demás y por lo humano, y vuestra profundidad. Conocerlas ha enriquecido mi vida.”

Sus palabras reflejan cómo este tiempo tuvo un valor inmenso para ella, más allá del intercambio académico, fue un verdadero encuentro humano y espiritual. A nosotras, como comunidad, este camino compartido con la Dra. Katja Schnitzer y Trix Bürki nos permitió reafirmar que la interculturalidad es un proceso formativo integral, valoramos este encuentro como un espacio que enriqueció nuestra vocación, nuestra misión como maestras y por supuesto, fortaleció nuestros vínculos fraternos. Como comunidad educativa nos anima a seguir construyendo una educación que forme maestros capaces de dialogar, comprender y transformar la realidad desde el respeto por las diferencias.

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