Chispa 75 celebra sus bodas de oro con Espíritu Salesiano

25
Ago

“Cada testimonio nos hizo reír, reflexionar y agradecer.”

Con alegría desbordante, gratitud profunda y el corazón lleno de recuerdos, el grupo Chispa 75 del Colegio San Juan Bosco de Belén celebró el 17 de julio sus esperadas Bodas de Oro, enmarcadas en el inconfundible estilo salesiano que ha marcado sus vidas desde aquel 22 de noviembre de 1975.

Ese día, hace ya 50 años, un grupo de jóvenes bachilleres recibía su título de manos de la entonces rectora, Sor Paula Elena Quintero, y la directora académica, Sor Marta Múnera, en una ceremonia que quedó grabada para siempre en la memoria de quienes la vivieron. También estuvo presente Sor Luz Vásquez, cuya llegada a la Inmaculada Auxiliadora trajo un detalle inolvidable para una de las integrantes del grupo: “Me dijo que estaba marcada por Don Bosco por haber nacido el 31 de enero… y desde ahí nació en mí un amor profundo por el carisma salesiano.”

Medio siglo después y con la misma chispa que las ha caracterizado desde siempre, surgió la idea de celebrar esta fecha tan especial. La sorpresa llegó cuando la misma Sor Marta Múnera propuso realizar el encuentro en un lugar muy significativo: la Obra Social Santa María Mazzarello que hoy sigue siendo testimonio vivo del legado salesiano.

La jornada comenzó con una visita muy emotiva a Sor Paula, figura entrañable para todas. Luego, en la capilla de la Obra —espacio que ha sido testigo de muchas historias compartidas— se celebró una hermosa Eucaristía, presidida por un sacerdote salesiano que, con su carisma y cercanía, trajo a la memoria la presencia de Don Bosco y Madre Mazzarello. La música no podía faltar y estuvo a cargo de Sor Olga Lucía Vélez, quien, con su guitarra, recordó que Chispa 75 también regaló una vocación a la Congregación de las Hijas de María Auxiliadora.

Tras la misa, Sor Marta preparó una conmovedora sorpresa: un video lleno de fotografías del grado y de diferentes aniversarios que hizo florecer recuerdos y emociones. A continuación, se compartió un delicioso refrigerio preparado con esmero, mientras se escuchaban los testimonios, anécdotas y reflexiones de vida de cada una. Las risas, los abrazos y hasta las lágrimas hicieron parte de este reencuentro tan esperado.

“Fue hermoso y emocionante vernos, abrazarnos, disfrutarnos. Cada testimonio nos hizo reír, reflexionar y agradecer.”

Con la espiritualidad salesiana como brújula y el corazón rebosante de gratitud, el grupo Chispa 75 reafirmó su compromiso de seguir haciendo vida el legado recibido: amabilidad, piedad, estudio y alegría, adaptado a los tiempos que corren, pero con la misma esencia.

Un agradecimiento especial para Sor Marta, Sor Ana Dolores y toda la comunidad que hizo posible este reencuentro inolvidable. Y, por supuesto, un cariño inmenso para cada compañera: las presentes, las que estuvieron de corazón y aquellas que hoy nos acompañan desde otras dimensiones. A todas, gracias por formar parte de esta historia maravillosa.

– Ana Mercedes Botero Arango

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